Y de vuelta la melancolía.
Me acuerdo de aquella vez que, volviendo de unas vacaciones, pasamos por Suarez y dejamos a mi hermano en su casa. Yo no entendía nada, claro, era chiquita. Ahora casi lo entiendo todo, ya casi logro entenderlo a él.
Pero bueno, luego de una ronda de encierros forzados por la falta de voluntad, esta semana salí a la calle. Sí, me calcé las zapas y pisé tierra firme. Tengo que abandonar el sillón.
De hecho abandoné un par de cosas negativas.
Sí, soy de pensar todo mil veces, y sin embargo me jacto de sacar a relucir mi impulsividad cada vez que la necesito.
Por lo tanto, por qué me quejo si estoy entendiendome como alguien que puede manejar bastante a su gusto muchas maneras de actuar(comunmente denominadas reacciones)? No, claro que no sé, sólo estoy aprendiendo, eso es todo.
Eso es lo que nos diferencia.
CIEN AÑOS DE EL JUGUETE RABIOSO
Hace 1 semana
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